Fases de mi noche oscura del alma

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Mi noche oscura del alma podría decirse que surgió a partir de una primera experiencia de despertar que tuve a raíz de tomar ayahuasca. Tuve experiencias místicas que me conectaron con la verdad de lo que somos. Con eso que siempre había estado buscando. Sin tener ningún conocimiento sobre espiritualidad llegué al Yo Soy, pero antes de eso, pasé por lo que no soy. Pasé mucho miedo, pero al superarlo llegó la luz.

En esa noche tuve la sensación de pasar por todo el proceso del despertar, fue como un fractal del despertar vivido en una sola noche, el cual se repite en la experiencia del espacio-tiempo que vivimos. Recuerdo que hubo mucha respiración. Me quedé solo con mi respiración, el agradecer del último álito de vida antes de morir. En un momento dado algo cambió.

Seguido a esa etapa de despertar y de luz, volví a la tierra pero con una hipersensibilidad, como algunos de vosotros habéis compartido. Experiencias del dolor de la humanidad, o mejor dicho, de la mente humana separada de su fuente. Simplemente con verlo, te abres a ello, y los que te rodean se sanan con tu mirada.

Siempre es así. Una toma de conciencia del dolor que produce seguir perpetuando las mismos pensamientos. Y solo así aparecen las alternativas. Solo esta fuerza de la oscuridad nos impulsa hacia la luz. A base de estos movimientos se genera toda la vida en nuestro plano. También lo experimenté con el dolor de la madre tierra. Después de esa fase de dolor compartido, viene la entrada en la unidad, el lenguaje común de todo lo que existe, el amor, y en transciendes también el nivel de conciencia dual.

Al volver a este plano y haber tenido esa experiencia de luz, y contrastar con la experiencia contraria en este plano (durante la noche oscura del alma), surge la rabia y la ira. La rabia para sacar recursos para el despertar, y la ira es la emoción que provoca la separación. Ambas son para reafirmar la voluntad de despertar, que es el primer requisito para ello. En realidad es todo el requisito necesario, así de amoroso está diseñado el universo, pero no nos damos cuenta de que al voluntad que estamos emitiendo. El último paso no depende de nosotros y ahí el ego se mete resistiéndose.

Después de las experiencias de paz y luz, y de la sensibilidad, con la que puedes sanar, al volver a este plano surge la confusión. Una confusión que te hace dudar de cuál es la realidad. ¿Es la solo la luz como experimentaste o es el mundo falso que ves ahora?

Para mí esta es la etapa más dolorosa del proceso de despertar. Ya no sabes donde vives ni donde estás. Es por eso que habiendo perdido el marco de referencia sobre el que vivir, comencé a escribir un libro. En él reuní todo el conocimiento espiritual y metafísico interconectado, porque las lagunas de conocimiento me dejaban siempre inquieto en ese vacío de no saber qué es real y qué no. Este punto es muy delicado. Se junta todo, la nostalgia, el sufrimiento en ti mismo del mundo (la humanidad), ver a tus seres queridos dormidos, ya no como seres especiales en tu vida, sino cumpliendo un determinado papel. Creo que cuanto más es el nivel de conciencia más sentido pierde la visión mundana y más difícil es estabilizarte.

Con todo ello, en ese momento sentí que necesitaba una cuarentena de todo mi entorno, y comencé a viajar y a escribir todo aquello a lo que llegaba en claro. Vas escuchando que si karma, unidad, ley del espejo, atracción, energía universal, etc… pero no sabes la relación que hay entre todo ello y al final no tienes nada claro, a menos que lo vayas experimentando en ti mismo, enfoques la atención adentro y se vaya todo reorganizando solito. Así que en ese sentido ya me aclaré bastante y estuve durante bastante tiempo aprendiendo del conocimiento que había en mi interior. Pasé una buena época viviendo mi espiritualidad nuevamente con las plantas, y el mundo de los chamanes. Lo más cerca del paraíso, y la visión que tengo de la mejor manera de vivir en este plano, lejos de las comodidades que nos aprisionan, el consumismo, el lava – cerebros, política, la ignorancia, y las falsas democracias. ¿Cómo vivir con todo eso ahora? Y ¿cómo aguantar verte tener que pasar por el aro ante tanta mentira?

Y así, cuando vuelves a ver a tu familia, vuelves a meterte en el tiempo. Porque convives con una realidad sin haberte liberado de ella. Con apegos tan fuertes como los del dinero, la seguridad, el futuro, el quedar bien… Comienzan los ciclos de sueños y despertar. Y esta etapa ya es más duradera, y no sabes hasta cuando habrá ya un despertar sostenido.

Ahora siento que vi casi todo lo que tenía que ver, en parte, gracias a la medicina y el uso de Un Curso de Milagros como guía. Al menos he visto hacia donde nos dirigimos y el pensamiento ilimitado que podemos alcanzar.

Creo que las sustancias nos permiten limpiarnos de todas las energías negativas. Limpian de raíz, pero pronto esas energías vuelven porque en el estado ordinario de conciencia hay todavía apegos, creencias y memorias que dan la bienvenida a la oscuridad. Esa oscuridad tiene que observarse, tomando una decisión de dejarla estar ahí, y manteniéndote firme. Así se van creando nuevas redes neuronales y así vamos cerrando los espacios de oscuridad que nos dominan con el miedo nuestra vida.

Al final de lo que se trata es de soltar todo control. Sufrimos porque creemos saber. En los momentos en que me he sentido conectado todo se resuelve, aunque no tengas seguridad de nada. Confías porque vibras en el amor. Una vez tomas ese camino, ya te toca seguir adelante, pero el miedo del colectivo te arrastra. Te peleas con el sistema porque nos induce a vivir dormidos. Digamos que esta fase es una repetición de lo anterior expandido, algo más global.

La generosidad como palanca de crecimiento

Este post lo he llamado “La generosidad como palanca de crecimiento”, porque quisiera apelar a la necesidad de dar y compartir la consciencia espiritual para experimentar el conocimiento. El conocimiento es aquel que es independiente del tiempo y de la manera en que percibimos en estados normales de conciencia. El conocimiento es lo que se enseña a través de las fuentes de sabiduría, y es aquello en lo que podemos confiar por representar la verdad más elevada de nosotros mismos. El conocimiento se experimenta, y es en esos términos en los que se expresan los testimonios de personas que finalmente dieron un salto en su nivel de experiencia hacia lo divino.

Este post es para aquellos que ya han tenido experiencias de lo espiritual y están convencidos de que hay algo más allá del mundo que vemos. Sin embargo, no consiguen experimentar el conocimiento, ni encontrar respuestas a determinados hechos de nuestro mundo, tales como la muerte fortuita de un ser querido, una violación, la traición de un familiar, la enfermedad de un niño, o tener que trabajar la mayor parte de nuestra vida para finalmente morir. Qué poco sentido tiene esto último ¿no?

Como decía, muchas veces nos vemos insatisfechos con las preguntas que nos hacemos a través de los ojos con los que miramos el mundo. No nos convencen y esto genera una duda interna. En realidad, cuando un cúmulo de situaciones no comprendemos y suceden en poco tiempo, podemos llegar a la conclusión de que la vida no tiene sentido, pero debemos recordar que es sólo una interpretación que estamos haciendo, carente de verdad.

La falta de un verdadero conocimiento que explique cómo son las cosas, va generando una incomodidad interna, un anhelo, y la duda acerca de cómo son las cosas va creciendo en nuestro interior. Cuando esto sucede, no son malas noticias, al contrario, es el alma llamando a la esencia del Ser que somos. Nos volvemos más sensibles al no saber dar respuestas certeras ante lo que nos encontramos, hasta llegar incluso a pasar por una etapa que se denomina «la noche oscura del alma». Ante esta misma tesitura me encontré un día, y llegué a la siguiente conclusión:

“Cómo hablar de confianza e ignorar lo que somos”

Hay determinados hechos e injusticias a la que no encontramos un sentido. Pero sí sabemos que determinadas personas, a través de determinadas experiencias de dolor y sufrimiento, han encontrado un nuevo sentido a la vida. Recordamos por ejemplo hace algo más de un año el caso de Pablo Ráez, quien dió a conocer su historia de lucha contra la leucemia, y que dió un sentido a su vida mediante concienciar a la sociedad de la necesidad de disponer de más donantes de médula ósea. Su historia fue inspiradora y todos nos vemos reflejados en él.

La confianza no nace desde un modelo de la realidad que no se auto – sustenta en todas las ocasiones. No podemos confiar en un sistema de pensamiento que a veces es verdad y a veces no. En este sentido, tampoco podemos confiar en nuestra percepción, pues como veremos más abajo, este no es más que la extensión de los pensamientos y no sirven para objetivar las situaciones.

El Ser humano no está separado entre las diferentes individualidades que lo conforman ni está separado del resto de la materia. Somos vida, y formamos una Unidad. Nuestra naturaleza es simplemente amar, de igual manera que la función de un romero es ser un romero, o un jazmín es ser un jazmín, no un romero. El Ser humano está hecho para dar y expandir el amor, pero primero es necesario purificar nuestros sentidos porque partimos de ver sólo cuerpos separados unos de otros. Por ello es necesario trabajar el perdón, para ir más allá de la percepción de los sentidos. Nuestra naturaleza es dar a los demás.

Cuando la mente es capaz de entender que no es un cuerpo, cuando cree firmemente que somos espíritu, y aprendemos que Dios sólo sabe dar, establecemos los ingredientes para la paz interior y la abundancia. Cuando nos sentimos abundantes, somos conscientes de que lo tenemos todo, y entonces nace en nosotros la caridad y la compasión por los demás. Pero antes de llegar a este punto, es necesario romper muchas barreras y resistencias que nuestro ego interpondrá para reconocer que nosotros también formamos parte de la vida, y que en nosotros está también la misma inteligencia organizadora de la naturaleza. La vida no nos pertenece, y es por esto mismo por lo que traemos con nosotros mismos todo lo necesario para el viaje terrenal.

Pero nos es muy difícil tener certeza sobre lo que no se ve, porque hay creencias del inconsciente colectivo que son necesarias liberar; el tan archiconocido “si no lo veo, no lo creo”, por ejemplo, o lo de que para llegar a Dios hay que ser pobre o depender del sacramento de la confesión, el cual se sustenta en la culpa.

Por su parte, la falta de estudios filosóficos y humanistas, especialmente en aquellos que estudiaron carreras de cortes científicos, como es mi caso, dificultan la aproximación a la Verdad. Un experimento de física cuántica que serviría para esto mismo es el principio de incertidumbre de Heinseberg, donde se explica también en este documental de física cuántica. La física cuántica es la parte de la ciencia que está empezando a conectar todo, incluyendo lo no visible, desde el análisis del mundo microscópico.

El acercamiento que especialmente hemos tenido en el mundo moderno hacia la espiritualidad, desde la infancia, fue en general a través de la iglesia católica, y esta, en general no aclara muchas de las interpretaciones del inconsciente colectivo, las cuales muchas de ellas carecían de sentido para la gente, y por ende, hay mucha gente agnóstica que no explora otros acercamientos de lo no visible.

Algunas lecciones que son necesarias rectificar es por ejemplo, la relación de la espiritualidad con el sufrimiento, las represalias de Dios, la pobreza, la culpa o el castigo. No es cierto por ejemplo que Dios pusiera a prueba a Adán y Eva con el árbol del conocimiento, o que fuimos expulsados del paraíso por comer del fruto del árbol prohibido. O que la salvación vino con la crucifixión, implicando la idea de la culpabilidad y el sufrimiento para llegar a Dios. Esto fue un acto del hombre ante su ignorancia, por eso Jesús decía aquello de “perdónalos señor, no saben lo que hacen”. Y a los cuarenta días y cuarenta noches, Dios resucitó a su hijo Jesús entre los muertos, por lo tanto, en la muerte del cuerpo, o la creencia de que somos el cuerpo, reside en realidad la salvación del hombre.

En el significado de la imagen que observamos en el Bhagavad Gita, también podemos ver reflejado lo expuesto:

la generosidad como fuente de crecimiento sanando al ser retiros espirituales en levante

Los caballos representan los sentidos del ser humano, mientras que las riendas son los pensamientos. El carro es el cuerpo. En él hay dos personajes, el ser individual, el ego, quien es conducido, y Krisna, el Ser Supremo de la sabiduría védica, Dios mismo, el que conduce. Si no permitimos ser conducidos por Dios, por la voz de la fuente que nos creó, esa voz que resuena en nuestra alma, daremos rienda suelta a los sentidos, pues nuestra mente es inquieta y cambiante. Dependemos del cochero, de la conexión de los pensamientos (las riendas) con Dios, para aplicar el discernimiento para asegurar la mejor ruta en la vida. Sin el guía que conduzca el carro, no existe discernimiento y vamos a la deriva a través de la mente.

Para poder separar lo verdadero de lo falso es necesario dejar las riendas de nuestra vida a la música que suena en nuestro corazón, y de esa manera, seremos conducidos por la divinidad. Viviremos conforme a la nuestra naturaleza que es espíritu, más allá del nacimiento, muerte, enfermedad y vejez, que es la visión fundamental que tiene nuestro estado normal de conciencia.

Vivimos identificados con nuestros pensamientos, sin saber que no somos nuestros pensamientos. Y a pesar de que existen algunos seres humanos lúcidos que viven consagrados a que el resto despertemos, nos cuesta mucho avanzar. Y parte de este problema es porque nos auto – limitamos, queriendo ver afuera todo el rato, al querer entender a través de los sentidos. Utilizando la descripción de la imagen anterior, es como conducir el carro por parte del ser individual, el ego. Por eso es necesario dedicarnos tiempo a nosotros mismos, para aquietar la mente, estudiar sabiduría y experimentar en el instante presente, lo que somos.

“La palabra fraguada en el silencio hace Diana en el ser”

Por muchos maestros espirituales que se sigan, si luego en el día a día no queremos aplicar los métodos que conocemos para poner a prueba lo que nos dicen, no conseguirás experimentar el conocimiento.

La ciencia nos dice que para que algo sea real esta debe ser independiente del sujeto que la percibe, pero la verdad es otra mucho más elevada, tal y cómo está demostrando cada vez más la física cuántica. A nivel microscópico, y como queda demostrado en el experimento de Heinseberg ya está demostrada que la realidad es intrínsecamente subjetiva. Como es arriba es abajo, como es adentro es afuera, esto significa que si a nivel microscópico esto es así, tiene que ser también así a nivel macro. Mi opinión es que todavía no estamos preparados para aceptarlo y por ello, no lo experimentamos en la práctica, porque la creencia de que estamos separados aún es dominante.

No estamos condenados a vivir en automático en función de lo que vemos. Podemos decidir qué queremos que suceda según que situaciones. Todo está dentro de nosotros. El mundo que percibimos es una proyección de lo que está dentro de nosotros, pero este cambio de chip es muy difícil de realizar, no porque sea difícil en sí, sino porque nuestro modelo acerca del mundo choca frontalmente con esta idea. Es como cuando en la antigüedad pensaban que el sol giraba alrededor de la tierra, o que las espinacas tienen un alto contenido en hierro.

Invertir el sistema de pensamiento no es algo que pueda hacerse de la noche a la mañana, salvo en determinadas excepciones en las que sucede un salto cuántico en la conciencia de una persona. Esto es lo que sucedió a determinados maestros tales como Eckhart Tolle o Wayne Dyer. Lo habitual es tener que hacer ese cambio mediante la transcendencia de multitud de creencias que nos han hecho sentirnos seguros en nuestra existencia, la existencia del tiempo, el propósito de la vida tal y cómo lo concebimos desde el Ego etc…

Ser valiente y embarcarse en una búsqueda que dé respuestas a estas preguntas no sólo tiene sentido sino que es nuestro deber, haciendo conocido lo desconocido.

Si supiéramos que siempre existimos, en la eternidad, en un presente eterno. Dónde recordáramos que soy el que decide la experiencia que quiero tener, y la experiencia en sí. Si el miedo fuera una pesadilla que sucedió en un rápido instante, y que no existe en el ahora. Si pudiéramos apreciar nuestra existencia como lo que es, un regalo de lo divino. Si pudieramos entender que el modo que tengo de conocerme es a través de los demás, y que sólo existen por así decirlo, dos acciones posibles, disfrutar y evolucionar a través del aprendizaje que me proporciona la experiencia en el instante presente. Si pudiéramos entender que todo aquel que no experimenta amor es una oportunidad de ver la luz que hay en él para que este se re-cree. Si tuviéramos claro que nuestra función es dar amor, de la misma manera que las plantas nos dan el oxígeno que respiramos, o el cielo el agua para la vida, sería posible parar esta epidemia de confusión, estrés, y desconexión con quienes somos realmente.

Todos somos hijos de la creación, y no hay nadie que sea más o menos que otro, somos lo mismo. Somos un único Ser y no estamos separados y estamos destinados a que brote el amor alrededor nuestro, como la vida brota en perfecta armonía en la naturaleza. Pero hay algo que los seres humanos podemos hacer frente a otros seres vivos, y es negar la realidad presente.

Con la mente dual, en el estado normal de conciencia, aparece lo que consideramos como bueno o malo, aparece el juicio, y esa es la manera de rechazar la realidad, la unidad donde todo está interconectado y todo es lo mismo. No hay diferencias.

No importa si la realidad tiene que ver con tristeza o dolor, no somos quienes para negar que suceda. Es la arrogancia del hombre la que se cree que puede ser selectivo con la realidad que le toca vivir. Lo único que hace la vida es invitarte a aprender para que puedas ser feliz, y esto es algo que nunca puedes perder.

Ciertamente, adentrarse en la espiritualidad supone un cambio en la forma de vivir de ciento ochenta grados, pero estamos juntos en esto, y cada vez somos más los que lo entendemos, y hacemos uso de nuestro poder para hacer un mundo más respetuoso con el medio ambiente, con los animales y con el prójimo, es decir, con toda la creación. Cuando mantenemos en nuestra mente la conciencia lo que es realmente la vida, un milagro y un regalo del Cielo, cuando vivimos en la presencia de Dios.

Nada que no entendamos desde la óptica de lo mundano, no puede explicarse porque no es real. Todos somos inocentes y nuestra salvación es ser descubrir la luz que somos para revelarla ante los demás. Mientras percibamos otra cosa que no sea luz en los demás, necesitamos seguir sanando, y la manera de hacerlo es purificando la percepción, con el perdón.

Somos amor, y quien no refleje eso que somos, está pidiendo amor, necesita reconocerse. Todo lo que podemos hacer es recordar lo que somos sirviendo de inspiración a través de nuestro ejemplo. Entonces, a estas alturas te pregunto:

¿Quieres llevar razón o quieres la paz?

¿Quieres llevar razón o quieres perdonar?

Perdonar no significa perdonar a otro. Perdonar es ver más allá de una interpretación. Es comprender el error que tenemos de sentirnos incompletos y separados, reconocerse uno mismo como lo que Es, y desarrollar la compasión por los demás. Es en este sentido por lo que con este post hago un -llamamiento especial a la generosidad-, ser generosos para ver la luz en los demás, y dejar de alimentar a la humanidad con pensamientos de culpa, castigo, odio y separación. En su lugar, responsabilidad, compasión, solidaridad, colaboración, logro, superación e inspiración.

Qué conocimiento nos permite comenzar a despertar

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Habremos oído muchas veces que el ego es como un sistema de defensa que surge en las primeras etapas de nuestra vida.

En un momento dado de nuestra vida cuando estamos siendo nosotros mismos, podemos interpretar que no estamos encajando.

Ya sea en nuestra familia o en la escuela, comenzamos a respirar el miedo del inconsciente colectivo, y comenzamos a aprender que separarnos de quienes somos debe ser el precio a pagar por vivir en medio de la extensa sociedad.

En esa transición del Ser al mundo del ego, abandonamos nuestros sueños dominados por el miedo de que siendo nosotros mismos no será posible sobrevivir. El esfuerzo arduo en el día a día, el sacrificio y la seguridad son valores implícitos en la nueva meta más «realista», basada muchas veces en una profesión que desde el punto de vista de la familia sea una apuesta más certera.

En ese ambiente de competitividad, invertimos gran cantidad de energía representando un personaje, tal como, “el trabajador”, “el inteligente”, “el perseverante”, “el fuerte”, “el poderoso”… siempre tratando de esconder aquello de lo que creo que carezco, como un secreto que es necesario ocultar para que los demás nos quieran. Pero, ¿qué pasaría si eso sólo fuese una interpretación, una ilusión? ¿Podrías por un momento admitir que esto pudiera ser así?

Lo cierto es que acabamos tan poseídos por el mundo externo que salir de la «ilusión» llega a ser muy difícil, porque estamos muy identificados con nuestro personaje, con nuestra historia personal, por el pasado. En mi caso esto me llevó a una sensación de vacío con la que terminé concluyendo:

“mi vida así no tiene sentido, debe haber otra forma”

… y de ahí surgió una búsqueda inaplazable.

Ahora escribo esto con la esperanza de que mi historia pueda servirles de inspiración a otros…

El conocimiento, ese que proviene de fuentes de sabiduría, nos revelan que -no existe diferencia entre lo que pensamos acerca del mundo y como vemos el mundo-. No hay separación. El universo es solamente inclusivo.

Esto hace que si estamos identificados con  nuestra historia personal, aunque deseemos cambiarla y la rechacemos, sigamos teniendo más de lo mismo. Y es que estamos tan distraídos con lo externo y tan dominados por el miedo que usamos nuestro poder para hundirnos a nosotros mismos, y esto sucede cuando confundimos lo que nos sucede como una causa ajena a nosotros. De esa manera el mundo externo termina por condicionar nuestra vida. 

Sin embargo, eso no tiene por qué ser así si aprendemos quienes somos y saber qué podemos hacer con lo que somos. La causa del mundo externo proviene de nosotros, y en todo momento podemos recrear otra experiencia de la realidad si apostamos por esto: que lo que vivimos afuera proviene de nuestro mundo interno. Lo invisible está antes de lo visible, y lo que percibimos es el resultado de lo que estamos siendo.

Puede que lleve un tiempo aceptar la posibilidad de que lo que aquí cuento es cierto. Sólo eso es necesario para comenzar. Puede ser el comienzo de una búsqueda espiritual que nos llevará inevitablemente a reconocer que somos los creadores de nuestra vida, de que no existen los demás porque todo el tiempo es una relación con uno mismo. No necesitas entenderlo. No tienes que creer en ello. Tan solo predispone a experimentarlo, abriendo la atención a ello. Este es el gran secreto que os quería compartir, y os invito a que lo experimentes por vosotros mismos.

Como resumen, es necesario darnos cuenta de que debemos invertir la manera en como funcionamos. No existe diferencia entre lo que pensamos acerca del mundo y como vemos el mundo. Nuestra falta de claridad al respecto podría ser nuestra falta de conciencia acerca de lo que pensamos, la inconsciente en nosotros. Nuestra dificultad de despertar es similar a explicarle a un pez qué es el agua. No es posible despertar si no vas dentro de ti a buscar las respuestas. Si hay algo que no te gusta en tu vida, ve adentro de ti. Es cuestión de un instante desarrollar la confianza y comenzar a reconocer que tú eres el mismo Creador.

Si el coaching y el desarrollo personal no te dan resultado, lee esto…

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Hoy en día la disciplina del coaching se ha hecho muy popular. Esta nace de la necesidad de mostrar al coachee nuevas opciones para mejorar, para resolver un problema.

Sin embargo, muchas vertientes del coaching no reconocen la naturaleza espiritual de los seres humanos, y por tanto, no tratan la causa raiz de los problemas.

Todo obedece a lo que creemos, eso ya es archiconocido. Si cambiamos al nivel de las creencias puntualmente podemos conseguir un cambio puntual, pero rápidamente volveremos a lo mismo de siempre, porque nuestro entorno y las relaciones que mantenemos con los demás generan una inercia en él yo de toda la vida.

El yo de toda la vida se rige por los valores, que es de donde surgen las creencias. Los valores dominantes que albergamos se situan en el reino del inconsciente. Aquí se encuentra la «verdad» para nosotros, y de aquí provienen todas las creencias que dan lugar a la percepción que tenemos del mundo.

Por tanto, si no consigues que los cambios perduren aquí tienes el motivo: necesitas cambiar tu verdad interna, si no quieres volver a tener las mismas dificultades.

Pero este cambio no puede realizarse si no se sabe o no se reconoce quién efectúa este cambio. Esta es la función del espíritu.

El cambio efectuado con el espíritu si permanece, porque la vida tiene como objetivo avanzar romper con los valores mundanos y artificiales para volver a la raices esenciales del nuestro Ser. 

Ahí es donde se encuentra la Fuente de paz, salud, abundancia y dicha, permitiendo que los que verdaderamente somos sea expresado.

La evolución del Ser es lo que nos permite la verdadera madurez, para convertirnos en personas más ecuánimes, estables y fuertes ante los avatares de la vida. Es lo que nos permite confiar en nosotros mismos, al depositar nuestra confianza en aquello que si es confiable.

Cuando nuestros valores obedecen a otra verdad distinta de lo que realmente somos, obviamente fracasamos y nos duele. Y sufrimos mientras no sabemos cómo funciona.

Podemos observar como a la hora de aplicar lo aprendido en una sesión de coaching siempre encontramos esa voz que boicotea nuestro plan para mejorar.

Las limitaciones que encontramos no vienen tanto de nuestra falta de capacidades ni de cosas que podamos entrenar, sino de los pensamientos del ego basados en una conciencia de miedo y escasez.

Desde el nivel consciente sólo podemos elegir realizar el cambio de nuestra «verdad» a nivel inconsciente.

Resulta pertinente recordar la Ley espiritual del orden, la cual nos indica que el orden natural es primero Ser, para luego Hacer, y después Tener. Sin coherencia mental, nuestras emociones son incoherentes, y así nuestras palabras y acciones.

La integración psicoterapeutica, por su parte, conlleva al principio la incomodidad del cambio, porque requiere deshacer el camino andado. Esto significa enfrentarse a los miedos y a la culpa que generaron ciertas ideas erróneas alejadas de nuestra verdadera identidad.

Pero con la comprensión de cómo funciona puede comprenderse que el precio que se paga por el cambio es conseguir aquello incomparable con lo que realmente es nada.

Al principio crees que sacrificas seguridad, pero luego te das cuentas que esa seguridad es ilusoria, y que la verdadera seguridad nace de la confianza en quien realmente eres. 

Cuando experimentas lo anterior comienza a construirse la confianza porque ya conoces la alternativa que tienes que usar para sentir que nunca puedes estar desprovisto de lo que necesitas.

Desde la conciencia de ego, nuestra visión está puesta afuera de nosotros. Así, no podemos generar el cambio en la experiencia porque esta se realiza a partir de un cambio en nuestra conciencia. Es como tratar de que la materia cambie nuestro estado interno, y  es justo al revés. Así, todo lo que anhelamos, al caer en la trampa del ego, lo usamos para creer aun más en la carencia, y por ello se dice que la percepción es una cárcel y no se puede salir de ella sin ayuda.

Si observamos bien, a la hora de plantearnos un objetivo, surgirán dificultades relacionadas no tanto con aquello que se puede aprender con más o menos práctica, sino con el ruido mental que surgirá desde la perspectiva en que nuestro ego. Cuando el ego actúa por su cuenta, no puede haber sino desconfianza, porque el ego no sabe nada. 

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Me llamo Ricardo Muñoz Rodríguez. Hace tres años, cansado de sacrificarme toda mi vida, dejé mi profesión de ingeniero industrial para recordar cómo volver a vivir. Me sentía triste y perdido. A día de hoy creo que no hay tiempo más valioso que el que dedicamos para encontrar y vivir en la verdad de los que somos.

Si quieres saber más sobre mí te invito a que conozcas mi historia.

Encuentra tu camino a través del despertar

En la vida lidiamos con una serie de herramientas aprendidas para nuestro buen caminar, y tratamos de utilizarlas de la mejor manera que sabemos para tomar las mejores decisiones en cada momento. Ya he hablado en muchas ocasiones de que lo que en la sociedad de hoy nos falta es la orientación al interior. Encuentra tu camino, pero no trates de hacerlo a través del intelecto ya que este no surge como resultado de un cálculo, no surge desde la parte racional.

Estamos tan inmersos en el mundo mental del Ego que nos olvidamos que existe esa otra parte de nosotros que tiene más que ver con escuchar la voz de nuestro Ser (del alma), y que es esencial para conducir nuestra vida hacia la paz y la armonía con la vida. Llega un momento en que el modelo de la realidad del Ego se agota, y desde la necesidad de una alternativa surge la posibilidad de la visión espiritual, la que considera un yo esencial y puro, en sustitución del personaje creado a lo largo de nuestra vida, en respuesta a las propuestas externas sobre cómo vivir nuestra vida.

Tratando de decidir por ejemplo a qué nos queremos dedicar, queriendo tener claridad desde un ejercicio meramente mental y esperando la certidumbre,  no es el camino.

Valga la redundancia, para el buen devenir en la vida, para despertar el sueño en el que vive nuestra sociedad, debemos entrar en contacto con nuestro mundo interior para escuchar la voz de nuestro alma.

Lo que se llega a descubrir cuando entramos en contacto con nuestro mundo interior, es, por un lado, aceptar que no todo está en nuestras manos, y que somos parte de una inteligencia superior; por otro, que esta inteligencia superior siempre vela por nuestra felicidad y bienestar, a medida en que nos permitimos ser guiados por la misma.

A raíz de asumir lo anterior, y crecer nuestra confianza en esa fuente de energía organizadora, decidimos dar un paso atrás para escuchar lo que esta nos dice. Ya somos capaces de encarar con otra actitud, por ejemplo, el camino hacia encontrar nuestro camino, y aguardar en paz la próxima señal. Sabiendo esto, sabiendo de dónde viene y todas las bendiciones que se reciben de aquel que nos creó, podemos llenarnos de confianza respecto del futuro y agradecimiento por los aprendizajes del pasado, encontrando la felicidad en el presente por el simple hecho de existir y formar parte de un todo.

La vida no necesita ser calculada a cada paso. No está para ser controlada. Ni si quiera para descubrir su origen ni para desvelar el misterio que nos envuelve. Simplemente se nos pide vivirla plenamente y descubrir nuestro poder ante tantas tentaciones externas que tratan de despistarnos.

Por difícil que nos parezca verlo, todo lo que vivimos es una proyección de nuestro mundo interior, y se trata también del mundo interior de la humanidad, pues no estamos separados y somos un único Ser con una misma mente.

Nuestra función es regenerar la Unidad desde la individualidad, es decir, el cambio comienza desde cada uno, transformándonos a cada instante mediante nuestra apertura, a todas las emociones que son aprendizajes que debemos vivir para ir encontrando nuestra verdadera esencia, sólo Amor.

Son las experiencias del alma las que permiten creer en una nueva dimensión de la realidad, en una nueva conciencia para afrontar la vida que nada tiene que ver con el mundo que se percibe. El poder de la mente es ilimitado pero se limita a sí misma por la percepción del mundo. En la medida en que confiamos en una Verdad más allá de la realidad percibida, es posible alcanzar la liberación de la esclavitud de la mente, haciéndose posible la libertad de pensamiento ante cualquier situación que nos depara la vida.

En el camino hasta conseguir esto, hasta la etapa inicial del despertar, hay numerosas pruebas hasta poder abandonar definitivamente el mundo del Ego. Para los que quieran profundizar en cómo es la etapa de transición, en este artículo pueden ampliar información al respecto.